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Peligros de la procesionaria en perros: síntomas y tratamiento

Conoce los peligros de la oruga procesionaria en perros.

Las picaduras de procesionaria en perros, también conocidas como orugas procesionarias del pino, son uno de los mayores peligros para la salud de nuestras mascotas. Su contacto, por mínimo que sea, puede provocar una situación de urgencia pudiendo poner en riesgo la vida del animal.

Por esta razón es tan importante prevenir y evitar el contacto de nuestro perro con las orugas procesionarias. Estos insectos, por pequeños e inofensivos que parezcan, pueden provocar accidentes muy serios dado el efecto urticante del contacto con sus pelos.

¿Quieres saber más sobre la prevención, síntomas y tratamiento ante posibles casos de contacto entre la oruga procesionaria y los perros? ¡Sigue leyendo!

Lugares, ciclo y época de la oruga procesionaria

La zona del Mediterráneo y, concretamente España, son las grandes afectadas por las plagas de procesionarias. Sí, has leído bien, porque la aparición de estas orugas durante los meses de mayor concentración -cuando empieza a subir el termómetro- están consideradas como plagas en nuestro país.

Tanto es así que, ante la llegada de la procesionaria del pino, los agentes forestales inician protocolos de prevención para combatirlas en muchos bosques. De la misma forma, algunos ayuntamientos realizan trabajos de supervisión y exterminio en zonas comunitarias -como parques o jardines- para mantener la situación controlada.

Lo más común es que la procesionaria habite en bosques de pinos, aunque también se pueden encontrar en las cercanías de abetos y cedros. Esto se debe a que, de forma estacional, durante los primeros meses del año (de enero a abril, dependiendo de la zona), las larvas de estas orugas salen de los nidos y descienden de los pinos en en fila o procesión (de ahí el origen de su nombre) hasta llegar al suelo, donde se entierran para protegerse a la espera de convertirse en mariposas durante los meses de calor (entre mayo y junio).

Es precisamente durante este descenso, cuando la procesionaria es más peligrosa para los perros. ¿Por qué? Es en este momento en el que nuestras mascotas pueden tener contacto directo con estos insectos que, al sentirse amenazados, desprenden de sus pelos una sustancia venenosa muy peligrosa.

Envenenamiento y efectos de la oruga procesionaria en perros

Los efectos de la procesionaria en perros pueden variar en función de cómo haya sido el contacto del animal con la oruga.

El caso más habitual se produce cuando un perro toca o huele una oruga. Como decíamos antes, la procesionaria puede sentirse amenazada y, para defenderse, dispara los pelos de su pequeño cuerpo. Estos pelos urticantes, a su vez, desprenden una sustancia tóxica al contacto con el perro.

Los riesgos del roce entre procesionarias y perros pueden ir desde la irritación e inflamación, hasta una reacción alérgica grave. Para evitar que los efectos sean aún más serios y preocupantes, lo mejor es saber reaccionar y actuar a tiempo.

Síntomas de la picadura de oruga procesionaria en perros

Sin embargo, puede darse la circunstancia de que esto ocurra sin que nos demos cuenta. En ese caso, tendremos que prestar atención a los siguientes síntomas, los cuáles podrían indicar alguna evidencia de intoxicación por el contacto entre procesionaria y perro. ¡Toma nota!

  • Cambio del comportamiento: nerviosismo, comportamiento inquieto o malestar general.
  • Picores y rascamiento excesivo: debido a la alergia y el efecto urticante del veneno.
  • Conjuntivitis aguda: si el contacto se ha producido en los ojos del perro. También puede observarse hinchazón en el párpado.
  • Inflamación de las mucosas o la lengua: pudiendo causar la aparición de heridas. Es frecuente observar otros efectos como el hocico hinchado o la cara hinchada.
  • Irritación y dermatitis: especialmente en zonas como las almohadillas de las patas, el hocico o la cara. La piel también puede verse afectada en este sentido.
  • Salivación excesiva, vómitos y dolores: si el animal ha intentado comerse la oruga, es posible que la lengua y el resto de cavidad bucal haya sido intoxicada. Esto producirá un babeo excesivo en nuestro perro e, incluso, que se produzcan vómitos y dolores.
  • Dificultades respiratorias: en la línea del punto anterior, el veneno puede alcanzar el esófago y el estómago, además de provocar problemas en la respiración del perro por la hinchazón del cuello.

¿Qué hacer si mi perro toca o ha olido una oruga procesionaria?

Tan importante es saber identificar una picadura de oruga procesionaria en perros, cómo saber actuar a tiempo. Aunque se debe evitar cualquier riesgo o exposición por parte de nuestras mascotas a la procesionaria del pino, accidentalmente puede producirse un contacto inesperado. Pero, ¿qué hacer si mi perro toca o ha olido una oruga procesionaria? Te lo contamos a continuación:

  1. Tomar conciencia de la situación y analizar qué y cómo ha ocurrido.
  2. Examinar al perro y las zonas que hayan podido haber sido expuestas al veneno de la procesionaria. Es importante hacerlo con precaución y a través del uso de guantes para evitar que nos contagien.
  3. Retirar con cuidado cualquier resto de oruga procesionaria que haya podido quedar en el cuerpo de nuestro perro y lavar la zona afectada en la medida de lo posible.
  4. Evitar que el propio perro se extienda el veneno hacia otras partes del cuerpo rascándose, tocándose o lamiéndose.
  5. Y, lo más importante, acudir de urgencia a una clínica veterinaria para que el animal pueda ser examinado por un profesional que le pueda administrar el tratamiento adecuado.

¿Qué pasa si un perro se come una oruga procesionaria?

Al igual que le podría ocurrir a un niño, es probable que la forma en la que se organizan las orugas procesionarias, además de su forma y movimiento, llamen la atención de nuestros perros. Estos, a su vez, movidos por la curiosidad, podrían tratar de oler, tocar o comerse una oruga, pudiendo desembocar en un desenlace fatal para nuestra mascota. De ahí, que debamos evitarlo a toda costa. 

  1. Lo primero que tenemos que hacer, si aún estamos a tiempo y no se la ha tragado, es retirar la oruga procesionaria de la boca del perro. Así evitaremos que pueda seguir infectando otras zonas intactas de nuestra mascota.
  2. Posteriormente, con sumo cuidado y protegidos con guantes, debemos lavar la boca del perro con agua abundante, así como limpiar las zonas que hayan podido estar en contacto con la oruga. Importante, evitando cualquier tipo de presión sobre posibles heridas.
  3. Llevar al perro a un veterinario para realizarle un diagnóstico, detectar el alcance de la infección y proporcionarle las medicinas adecuadas.

No obstante, ten en cuenta que estos consejos que te damos son medidas de primeros auxilios si un perro se come una oruga, pero en ningún caso sustituyen ni se debe omitir la asistencia de un veterinario profesional.

Cabe destacar que, especialmente en los casos en los que un perro se come una oruga, los efectos pueden ser más preocupantes. ¿Por qué? El contacto del veneno de las orugas procesionarias con la boca y la lengua de un perro pueden originar la aparición de heridas que, de no ser tratadas a tiempo, pueden generar importantes trastornos, llegando incluso a necrosarse. En el peor de los casos, estas heridas podrían acabar con la vida de nuestra mascota.

Cómo evitar picaduras de orugas procesionarias en perros

Como comentábamos al principio, la clave para evitar que nuestros perros sufran cualquier tipo de trastorno o reacción debido al contacto con orugas procesionarias está en la prevención. ¿Qué significa esto? Supone que debemos evitar -durante los paseos y salidas- exponer a nuestras mascotas a lugares como bosques o parques en época de plagas, especialmente en zonas con pinos cerca.

Así pues, si disponemos de un jardín en casa, se deben vigilar los árboles y plantas para detectar a tiempo posibles nidos de procesionaria y poder acudir a profesionales fitosanitarios para su exterminio antes de que se produzca la eclosión de los huevos.

Por último, conviene que mantengamos la salud de nuestros perros de forma óptima, atendiendo al calendario de vacunación adecuado, así como a las dosis de desparasitación adecuadas. Esto evitará problemas mayores en caso de picadura o infección de procesionaria en nuestros perros.

Tratamiento para la picadura de oruga procesionaria del pino en perros

En la mayoría de los casos de picadura de procesionaria en perros, los expertos veterinarios optan por tratamientos con corticoides para combatir el efecto urticante del veneno de las orugas.

En casos de infección grave también podrían suministrarse antibióticos o antihistamínicos. Ante problemas más severos como la ingesta de la oruga, si aparece necrosis en alguna parte de su cuerpo como la lengua, ésta podría ser amputada en parte o en su totalidad.

En ningún caso, la información contenida en este artículo evita o compensa la asistencia, supervisión, diagnóstico y tratamiento de un profesional veterinario.